viernes, 25 de enero de 2013

Miseria planificada


[...] Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. [...]

Carta abierta de un escritor a la Junta Militar
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022 Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.


40 años de miseria planificada. Gobiernos corporativistas; connivencia entre gobiernos y transnacionales. Especuladores. Codicia corporativa y corrupción generalizada. Globalización. Deuda y ajustes estructurales; recetas del FMI y del BM. Capitalismo sin límites para impedir el desarrollo de los países pobres, para aumentar la brecha de la desigualdad en las economías emergentes, y para acabar con el estado del bienestar de los países más desarrollados.

Las consecuencias:
  • El genocidio de la clase media allí donde existe. Un genocidio económico cuyos actos son perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, ya no a un grupo nacional, étnico, racial, político o religioso, sino a una clase social y económica cuyo desarrollo ha contribuido al estado del bienestar basado en principios de solidaridad e igualdad de oportunidades.

  • La prolongación de la miseria en las economías emergentes y en los países pobres, donde cualquier intento de prosperidad de las clases obreras y campesinas es sofocado por la fuerza de las armas, y por la corrupción política, empresarial y judicial.

La senda del individualismo neoliberal solo conduce a la desigualdad, y en esas condiciones de desigualdad la competencia nunca es justa, pues no se puede competir cuando no se tienen las mismas oportunidades.

La utopía del "libre mercado" que libera a los pueblos de la intervención del Estado, se transforma en la distopía del "mercado libre" que esclaviza a los pueblos por la acción del Estado corporativo.

Sólo hay una respuesta posible ante la agresión económica neoliberal y la impunidad de los agresores: SOLIDARIDAD Y RESISTENCIA


 
"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información".
 
ANCLA  (Agencia de Noticias Clandestina - Argentina 1976)


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jueves, 27 de diciembre de 2012

El sonoro silencio de la multitud pacífica


Recuerdo un programa de televisión. Se titulaba "La Magia de David Copperfield". En una ocasión el famoso ilusionista hizo desaparecer la Estatua de la Libertad delante de la audiencia en directo en Liberty Island. Fue algo increíble. Un número de magia nunca visto. La mismísima Estatua de la Libertad se volvió invisible detrás de una gran cortina durante unos segundos ante la atónita mirada de los espectadores. ¿Premonitorio?

Casi 30 años después, gobiernos y grandes corporaciones multinacionales han conseguido mejorar este truco de la invisibilidad  dejando atónita a la sociedad civil en su conjunto.

Millones de personas desplazadas por los conflictos bélicos, muchos de ellos propiciados por intereses geoestratégicos de gobiernos y multinacionales codiciosas y explotadoras de recursos naturales.
Millones de personas desempleadas, sin esperanza, al borde del abismo de la exclusión social.
Millones de trabajadores en precarias condiciones de trabajo con sueldos que no permiten una vida digna. Un efecto de la deslocalización, los acuerdos de libre comercio, y en general, de la globalización.
Millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza, mientras que una minoría vive en la opulencia.
Millones de personas desalojadas de sus hogares por no poder afrontar los pagos de sus créditos hipotecarios, frente a millones de casas vacías fruto de la burbuja inmobiliaria.

© Tommy Trenchard/IRIN

Apenas son noticia en los grandes medios de comunicación. Sólo una cifra más en las estadísticas. Sin tener en cuenta que cada uno de esos millones de personas vive una tragedia personal que no podemos ni debemos obviar.

Invisibles. Cubiertos por la cortina de la estadística. Cubiertos por la cortina del olvido. Desempleados y desahuciados que sólo son noticia cuando la única salida que encuentran es el suicidio. Desconocidos cuyas historias de miseria y sufrimiento sólo aparecen en las portadas cuando la muerte, el hambre, la sed o los abusos sexuales visitan los campos de refugiados.

Pero igual que la Estatua de la Libertad volvió a aparecer al apartar la cortina por segunda vez, me pregunto qué tienen que hacer los desfavorecidos del mundo para hacer visible su terrible situación. Quizá, igual que los protagonistas de la película española "Los lunes al sol" (un grupo de desempleados que cada lunes se reúnen tumbados al sol para compartir sus vidas, sus historias, sus esperanzas, sus frustraciones y sus miedos...), deberíamos instaurar a nivel global los "Lunes de los invisibles". Un día a la semana para que los más desfavorecidos aparezcan ante los ojos de la sociedad, ante los ojos de los parlamentarios elegidos democráticamente. Un día para dejar de ser invisibles, reunidos en las plazas y espacios públicos de nuestros pueblos y ciudades.
Porque antes de que el capitalismo neoliberal secuestre las libertades y la soberanía del pueblo, haciéndolas desaparecer cual ilusionista famoso, es necesario que el propio pueblo tome las riendas de su destino y aparte las cortinas que ocultan a las víctimas del sistema.

Los "Lunes de los invisibles", sin rabia, sin rencor, sin odio, sin soflamas. Sólo un día para recordar a nuestros representantes políticos y a la sociedad en general que la soberanía reside en el pueblo. Y también para hacer visible la tragedia humana que sufren en silencio millones de personas, pero con la esperanza de que otro mundo es posible.


"A veces no se ve nada en la superficie, pero por debajo de ella todo está ardiendo"
Y.B. Mangunwijaya


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sábado, 17 de noviembre de 2012

La traición de los poderes


Margaret Bourke-White—Time & Life Pictures/Getty Images


Los tres poderes tradicionales del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial.
El cuarto poder: los medios de comunicación
El quinto, el sexto poder...

Poderes y contrapoderes en esencia formulados para proteger al hombre de otros hombres y al hombre del Estado.
Pero cuando los poderes tradicionales son atravesados transversalmente por el poder económico global, ¿quién protege a los hombres de la codicia de los mercados?
 
Los poderes tradicionales y los grandes medios de comunicación han traicionado a la sociedad. Deliberadamente, cediendo paso a los poderes económicos en su avance global. Permitiendo la injusticia social y ecológica. Aumentando la brecha entre ricos y pobres. Connivencia de poderes.

Poder - Contrapoder.
Acción - Reacción.
Connivencia - RESISTENCIA!!

Cuando los poderes económicos han desequilibrado la balanza en su estrategia ultra-neoliberal y globalizadora, sólo el pueblo puede erigirse en el contrapoder que recupere o conquiste derechos y libertades.

No se trata de aspirar a la recuperación del manido estado de bienestar de las democracias europeas, sino de proclamar y exigir justicia social y ecológica para todos los pueblos del Mundo. Un nuevo modelo económico, político y social basado en la solidaridad, en la cultura y en la interculturalidad, en el decrecimiento que devuelva el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, y entre los propios seres humanos.

"Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit."
(Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro)
Plauto (254 a.c. -184 a.c.)

 
"Homo homini lupus"
(El hombre es un lobo para el hombre)
Thomas Hobbes (1588 - 1679)


"El capitalismo es un lobo para el ser humano y la naturaleza."


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miércoles, 17 de octubre de 2012

Maldita estadística

(EN)





¿Eres uno de los 10,55 millones de refugiados en el mundo?
¿Eres uno de los 14,7 millones de desplazados internos (IDP) que han abandonado sus hogares?
¿Tienes entre 15 y 24 años y no encuentras trabajo? Puede que seas uno de los 75 millones de jóvenes desempleados en el mundo.
¿Tienes hijos o hijas en edad escolar que no asisten a la escuela? Hay 61 millones de niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria sin escolarizar.
¿Eres mujer y tienes entre 20 y 24 años? Entonces, puede que ya estés casada y que seas una de los 70 millones de mujeres casadas antes de cumplir los 18 años. ¿Te casaste más joven aún? Pues hay 23 millones de mujeres casadas antes de cumplir 15.
¿Disfrutas de una alimentación rica y variada que permita tu desarrollo físico y mental? La malnutrición crónica la sufren 870 millones de personas en el mundo.
¿Eres una de los 2.000 millones de personas que sobreviven con menos de 2$ al día?

Teniendo en cuenta que la población mundial es de 7.000 millones de personas, es bastante probable que seas afortunado (estadísticamente hablando) y que  formes parte solamente de alguno, o mejor incluso, de ninguno de los grupos anteriores.

¡Maldita estadística! El problema siempre es de otro.

Y precisamente, esos “otros” millones de seres humanos son los más vulnerables. Viven sus vidas con la resignación del que espera tiempos mejores, a sabiendas de que les faltan fuerzas y recursos, y les sobran miseria y sufrimiento.

No esperemos que los débiles, por si mismos, se levanten y luchen por las conquistas sociales que los poderosos les niegan.
No esperemos que los poderosos, por si mismos, repartan sus crecientes riquezas, pues de crisis y pobreza se alimentan sus fortunas.

El futuro que queremos está en manos de aquellos que no son causa ni parte del problema. De aquellos que aún pueden conquistar nuevos terrenos sociales, hacia un mundo más solidario, con un reparto más equitativo de la riqueza y mayor justicia social y ambiental. De aquellos que pueden empoderar a los más débiles y debilitar a los poderosos.

De nuevo, la estadística no engaña: Una inmensa mayoría de la población mundial somos parte de la solución. Sólo nuestra firme voluntad de cambiar las cosas puede conseguir otro mundo posible.

Las cosas no cambian;  nosotros cambiamos.
Henry David Thoreau.


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lunes, 24 de septiembre de 2012

Protegiendo a los inocentes


Ya no explotarán más bombas.
Ni un sólo disparo podrá desvelarte.
No más llantos ni gritos.
Nadie profanará nuestro hogar.

Duerme tranquila, cariño.
Duerme sin miedo.
Acurrucada en mi pecho, mis dedos entre sus rizos.
Duerme en paz, solo hay luna y estrellas en el cielo.

Suspira...
Y cada suspiro,
una bocanada de aire fresco
que anima a seguir en la lucha;
aires de revolución.
En medio de tanto horror y miseria,
LA ESPERANZA



"A medida que los ojos del mundo se centran en la creciente violencia en Siria, no debemos pasar por alto el hecho de que los niños, que no son responsables de esta tragedia, están pagando un precio muy alto. Los niños están perdiendo sus vidas, perdiendo sus hogares, perdiendo a sus padres y perdiendo su escolaridad."

Anthony Lake - Director Ejecutivo de UNICEF


"Los niños que huyen de la violencia en Siria se encuentran en riesgo de sufrir problemas psicológicos a largo plazo sin la atención adecuada"
"Ahora mismo, los espacios habilitados en Za'atari tienen capacidad para unos 2.500 niños. En sólo unos meses, se espera que alrededor de 35.000 niños estén en el campamento, por lo que es urgente proporcionar más lugares seguros y otro tipo de servicios para proteger a estos niños que ya han sido expuestos a mucho sufrimiento".

Dominique Hyde, representante de UNICEF en Jordania


Pero no sólo los  conflictos armados golpean a la infancia, también lo hacen las medidas de austeridad adoptadas por gobiernos europeos como el Español en respuesta a la crisis económica, tal y como se recoge en el informe de UNICEF "La infancia en España 2012-2013: El impacto de la crisis en los niños".

En España, 2,2 millones de niños viven en hogares por debajo del umbral de la pobreza, un 10% más que en 2008.


Protejamos a los inocentes, porque ellos son nuestra única esperanza.


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